La luz de la oficina es enceguecedora y la del monitor empuja a mis sentidos hacia el abismo. Los bajos de la canción funcionan como el tic toc incesante del péndulo. Ya son las seis? No. Cinco y media? Menos. La pluma de Delfino intercalada con los dibujos de una aplicación sacados de mil novecientos veinte, eh digo, 1998 alternan entre lo llevadero y lo torturoso. La esperanza es lo último que se pierde, el documento es la puerta a la victoria y el tranvía con parada en Downtown, Midtown, CNN y Buckhead (no Hightown, suena muy feo).
El headset agrega profesionalismo pero el Sr Frijol Verde lo quita. El parque tan cerca pero tan lejos, leer documentaciones bajo la brisa josefina y el verde de la naturaleza urbana no son parte de las políticas corporativas. Algún día diseñaré el mundo, hoy les regalo una canción de The Miserable Rich mientras muevo mi cabeza con el headset puesto. No quiero más reuniones, no quiero más occiones. No quiero ser el conejo que vive en una caja de cereal.
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